Letter to Martin, The World Was Elsewhere
     Martín,
¿Recuerdas esa sensación que teníamos al final de nuestra infancia en Latinoamérica de que “el Mundo" estaba en otra parte? ¿Cuando parecía que todo lo hermoso, todo lo deseable, todo lo interesante y progresista estaba en otro lugar, y, nuestros países parecían islas anacrónicas comparadas con la imaginación que nos hacíamos de las fuerzas que intervenían a lo lejos, donde solo en contadas ocasiones (gracias a nuestros privilegios, a algún viaje de familia, al viaje de un pariente) parecíamos, casi, poder acceder? Cualquier indicio de aquel mundo tan potente era como un tesoro: las postales enviadas por un tío desde Paris, un póster que te traían con los cuadros de Monet, una cerámica distinta a las que se hacían en nuestros países, repleta de imágenes de una naturaleza que no se parecía en nada a la nuestra, bucólica, pastoral. Porque en esos años el acceso a las imágenes (y esto solo acabó hace diez años) era casi imposible. Teníamos que imaginar el mundo a partir de los pequeños rastros que quedaban: una postal, un recorte de diario, un carísimo libro ilustrado, el recuerdo de una película o serie de la tele (¡el recuerdo!) Nuestra imaginación del mundo se movilizaba desde esos mínimos retazos y con ellos construíamos nuestra idea de lo que era el mundo de verdad.

Los cuadros de mi exposición hablan de todo esto: de lo que significaba tratar de imaginar el mundo cuando nos teníamos que conformar con lo poco que veíamos, de como esa visión limitada creaba distorsiones porque en tantas cosas imaginábamos que había mas detrás de las cosas de lo que luego resultó que había.

Hoy en día la singularidad icónica de una imagen, su naturaleza de objeto precioso ha desaparecido, su único valor está en ser parte de un circuito de distribución de una familia de información...

Una de las cosas más increíbles de los últimos años es el cambio que sifnifica lo digital para las imágenes. Ha transformado completamente el sentido icónico y personal que tenían para nosotros, sospecho que afectando también irremediablemente el sentido de la imaginación. Las millones de imágenes que sin costo alguno, continuamente nos muestran cada rincón del mundo, cada categoría posible del estar y de las imaginaciones de ellas afectan, y afectaran irremediablemente, nuestra imaginación futura.

Así el trabajo de ésta exposición parte desde éste presente para tratar de recordar como "se sentían" las imágenes antes de éste cambio, como nos prometían mundos. En realidad hablan del final de esa historia.

Saludos,
V.


From