Pla de la lluita, antes Plaza de Cataluña.
     ASUMIMOS la independencia de Cataluña como punto de partida de nuestra propuesta. La celebración de este Tricentenario entronca con la declarada voluntad de una buena parte del electorado de emprender rumbo hacia la independencia nacional. Para nosotros no se trata de estar a favor o en contra de la independencia, sino que de asegurarnos de que el nuevo país que surja como consecuencia no seguirá siendo el mismo clan de amigos y parientes que hoy dirigen la política, la economía y la cultura de este país. Siempre guiados por sus intereses tribales cuentan, y se cuentan, que su único interés es el bien de Cataluña. Un país independiente, en que no sea ya necesario "defender" a Cataluña de España, podrá defender a los catalanes de los Catalanes e intentar recuperar algo de lo que se ha perdido, al parecer irremediablemente, por su venta. Cataluña fue creación, palabra, empresa y sentido ético, fue una manera propia de existir y ahora en cambio solo ofrece la deconstrucción de la tortilla y una de las propuestas más ricas y variadas de prostitución en Europa, (que van desde el polvo callejero, low cost y a dos patas, en las zonas patrimoniales de la ciudad hasta las mazmorras de diseño en la Bonanova) a los visitantes a quienes se alquila. Por eso pedimos que el nuevo país nos dá garantías de nuestros derechos ciudadanos y un lugar apropiado en donde ejercerlos.

LA PROPUESTA

Los actuales Palau de la Generalitat y Parlament son obsoletos para el ejercicio de una democracia representativa moderna. Por ello y para que el ejercicio democrático en el nuevo país sea real, se impone la necesidad de un espacio del pueblo que pueda acogerlo en una relación directa con el poder. Obligaremos a los gobernantes a salir de los escondrijos de los palacios medievales y decimonónicos en los que hoy se atrincheran, como a escondidas de sus propios electores. Un nuevo país reclama un nuevo aparato representativo y narrativo de sus mitos y sus fantasías. Por tanto, nuestra propuesta de monumento consiste en la rearticulaci�n del centro de Barcelona a trav�s de una intervenci�n urban�stica, arquitect�nica y artística. I. Una plaza. II. Un nuevo Parlament. III. Un nuevo Palau de la Generalitat. IV. Un Ministerio de Defensa, del Ejercito y la Marina. V. Una Hacienda catalana y Banco central. VI. Un Ministerio de Relaciones Exteriores. VII. Una Agencia Tributaria. VIII. Un pante�n nacional. IX. Un monumento �a la lucha del pueblo catal�n por su auto-determinaci�n�. X. La luna y el sol. XI. Un jard�n de rosas. XII. Un trozo de mar. XIII. Una se�era. EL LUGAR Escribir una historia comienza con nombrar; reescribirla, con el acto de re-nombrar. ¿Qué debe hacer un nuevo país con su historia y su patrimonio heredado? ¿Cuál será el lugar de nuestro pasado de españoles en nuestro nuevo país? �Anularemos acaso aquella parte de nuestra historia? �C�mo encajaremos, por ejemplo, la belleza de ese Plan del Ensanche que, habiéndonos sido impuesto desde Madrid, es hoy la mitad de nuestra ser? ¿Qu´ hacer de la plaza de España? Y, sobretodo, �qu� hacer de la plaza que se nos permiti� nombrar, como paliativo, cuando lo que ped�amos era un país? �Plaza de Catalu�a�es una denominación colonial y por ello debe ser el primer nombre en desaparecer. Proponemos que de ahora en adelante sea el�Pla de la Lluita� �Porque acaso alguien cree realmente que un nuevo pa�s nacer� como un premio o un favor y por las buenas? Cataluña se debate entre los restos de sus gloriosos pasados medieval y español. El punto de encuentro entre estas dos nociones y sus tiempos es un lugar real, físico: la ignorada, desolada , devastada plaza �de Cataluña�. Hoy es el centro representativo del poder espa�ol y su banca, de la comida basura, las franquicias, los trileros y el top manta; de los autobuses de cruceristas, patinadoras sobre hielo con tanga y body ce�ido, de los toros de juguete y espadas campeadoras de manufactura china que despachan espa�oles del Rajast�n, as� como de trajes de bailaoras, sombreros de charro y mucha de la m�s banal arquitectura nacional (desde la de Puig i Cadafalch hasta las de Oriol Bohigas). Proponemos el derribo de todas esas manzanas para disponer as� de un nuevo solar. El tri�ngulo que va desde las actuales plaza de Urquinaona y plaza de la Universidad hasta la rambla de Canaletas se asumir� como el verdadero centro de la ciudad, aquel que ni por su urbanismo ni por su arquitectura ha sido reconocido como tal. LA FORMA Un c�rculo cerrado en que los componentes se miran entre s� es la figura geométrica que define la l�gica de nuestro pa�s: el Parlament, los castellers, la sardana, el �m�s que un club�, el Orfe�, el Cercle del Liceu, el de Economia, el de Cultura, el Reial Art�stic, el de Negocis, el de Estudis Sobiranistes, el Ecuestre, el de Les Bruixes, las trescientas familias, etc., etc., etc. Pero somos un c�rculo sin centro, como un bebé sin ombligo. El nacimiento de una nueva nación implica cortar el cordón y vivir con la cicatriz de nuestro nacimiento. En el nacimiento de su capitalidad Barcelona se merece esa marca. EL PROGRAMA �D�nde podremos gritar en desacuerdo cuando veamos que nuestro nuevo país sigue siendo el mismo de siempre? �Estamos seguros de que los personajes y las estructuras que dirigen el actual proceso no nos han lanzado de cabeza en �l solo para disimular su ineficiencia y corrupción y asegurar su permanencia en el poder o su acceso al mismo (Que veinte a�os no es nada..) �Por qu� no se dice ni una palabra sobre los planes de futuro para el nuevo pa�s, su razán de ser, más all� del triste mantra del quince, el 15, el 15%? �D�nde podremos manifestarnos cuando en este viejo nuevo pa�s, finalmente, todo lo que ocurra sea solo culpa nuestra? Tiananmén, Tahrir, Maid�n, nos demuestran que la presencia física del pueblo es esencial. Cuando esta parec�a superada por lo virtual resulta que, a final del d�a, las cuestiones fundamentales se dirimen a hostias en el mediod�a de la plaza. Se creará pues un enorme espacio c�vico, cerrado a los veh�culos y a las franquicias y a la violencia cada vez m�s frecuente de los mossos d�esquadra, una verdadera peana monumental dedicada al pueblo catalán, una superficie solar y dorada como nuestra autoimagen y de aspecto lunar como nuestros sue�os. En ella se ubicar� un nuevo Parlament que est� a vistas de todos y en el que los parlamentarios se acostumbrar�n al roce con sus representados y a ser visibles. El nuevo Parlament ser� un lugar donde no podr�n llegar ni de inc�gnito ni volando por temor a los electores aquellos a quienes les habremos prestado el poder. En el otro extremo de la plaza se ubicar� un nuevo Palau de la Generalitat que ser� testigo de las alegr�as nacionales o de las antorchas ardientes y desde cuyo nuevo balc�n nuestro president de turno pueda darse un ba�o de masas, o recibir tras los visillos la censura del pueblo. Los nuevos ministerios se alojar�n en cuatro rascacielos de inspiraci�n castellera. La primera y m�s alta torre la ocupar� la Agencia Tributaria que las declaraciones de los participantes en el proceso soberanista se�alan como la verdadera razón de su lucha: la sede del poder real y suspiro colectivo de nuestro pueblo. La segunda torre ser� para el Ministerio de defensa. Aunque el esp�ritu pragm�tico de nuestro pa�s quisiera decantarse por la denuncia an�nima como forma de autodefensa, es necesario preguntarse como protegeremos a nuestros hijos cuando el �Putin� castellano de turno decida que hay que proteger a la mayor�a castellano hablante de la minor�a en el poder. Y un ej�rcito le har� falta a los lideres que quieran ver cumplidas sus fantas�as pancatalanistas. Oriol Junqueras ha expuesto con visi�n mesi�nica c�mo los �pa�ses catalanes� se unir�n al proceso en marcha, sugiriendo una especie de Anschluss pay�s, (y una pizca marinero). En la tercera torre tendr� su sede la Banca central y la Casa de moneda, cuyo piano nobile acoger� al departamento de dise�o ocupado de dar forma a la moneda nacional: nueva cara para la centenaria �pela�. La cuarta torre albergar� al Ministerio de Relaciones Exteriores, que se dejar� a medio hacer y en que los diplom�ticos trabajar�n sin sueldo pues en los c�lculos de los gastos y ganancias de la independencia no se prev� el coste de ser un nuevo pa�s y adem�s parecerlo. Dentro de la plaza habr� un pante�n de la patria con los grandes muertos catalanes y catalanas. Este ser� un edificio con las medidas del Pante�n original y como �l abierto al cielo. Los nichos del recuerdo se colocar�n a lo largo de una espiral cuyo fondo quedar� a trescientos escalones de la cota 0 y donde arder�, s�, la llama eterna. El edificio podr� crecer con el paso del tiempo, definiendo su envergadura final por lo modesto o por lo grande que llegue a ser el pa�s nuevo. El gran monumento figurativo dedicado a la lucha del pueblo catal�n por su autodeterminaci�n ser� un espacio escult�rico donde se acumular�n las r�plicas de las estatuas c�vicas que Catalu�a ha generado a lo largo de su historia, permitiendo que ellas mismas expliquen las aspiraciones del nuevo pa�s a trav�s de las im�genes de lo que han sido sus sue�os, aquellos que nosotros, a pesar del intento, no hemos logrado descifrar. El verde de la plaza del pueblo lo pondr� un vasto jard�n de rosas, la flor de este pueblo. Como primer acto de independencia econ�mica y de madurez coherente no importaremos nunca m�s la flor nacional. Comenzaremos con su cultivo en el centro mismo de la naci�n. Finalmente se insatalar� una fuente alimentada con agua del mism�simo Mediterr�neo que en lugar de chorro tendr� olas bravas en su piscina, una tormenta permanente en un vaso de agua. A sus orillas, una se�era tan grande como nuestras aspiraciones, tejida de sangre y de hilos de oro, ondear� en el centro del centro del centro. EL DERECHO A DECIDIR El punto de partida de estas ideas es el reclamo del derecho a decidir. Pero pensamos que al derecho a decidir le antecede una obligación de discutir y confrontar propuestas. He aquí, pues, la nuestra: que el nuevo país cumpla finalmente los sueños que le llevaron a su casi destrucción en el 1714 e instale a Karl Thomas Robert Maria Franziskus Bahnam Georg von Habsburg-Lothringen actual heredero de la casa de Habsburgo, como monarca de la nueva patria, tal y como deseaban todos y cada uno de los héroes cuya memoria honramos en este año y a quienes con esta propuesta homenajeamos.